La madurez emocional contiene la dignidad de la paciencia y la visión de largo alcance. No nos sentimos inclinados a demandar o mendigar lo que pensamos que nos merecemos, o que nos debe la sociedad, la familia o la organización para la que estamos trabajando. Dignidad es auto-respeto donde conocemos nuestro valor independientemente de la apreciación o la alabanza. Sabemos lo que somos y permanecemos alegres, respetuosos y afables con los mayores, los iguales y los más jóvenes. No ojeamos con deseo qué tienen los demás en sus bolsos, armarios, habitaciones u oficinas. Dignidad significa ser discreto, tener un buen entendimiento de los métodos y formas del mundo que nos rodea y los modos de actuar de las personas. Muchos se inspiran con nuestro ejemplo. Nos respetan y aman con sentimiento genuino desde sus corazones. Dignidad significa que no estamos desesperadamente preocupados por mantener las apariencias. Tenemos la generosidad de cooperar en las tareas y compartir juiciosamente nuestro tiempo, energía y talentos. Sabemos intuitivamente cuándo interpretar un papel de liderazgo y cuándo no.
Un texto de una escuela de luz....


de verdad.
la claridad es lo que más se agradece...
pero tengo una duda...
y si la generosidad es explotada?
me ha pasado, q siendo generoso, me han utilizado
y he permanecido, pero al final, ha decaído el entorno antes que mi entusiasmo...
es menester ser, conjunto a lo generoso, paciente y sumiso?
saludos!