No-Interferencia y No-Triangulación
No nos atrapamos emocionalmente ni interferimos en los desacuerdos o problemas de otras personas entre sí. Creamos una situación triangular cuando interferimos en una disputa entre dos personas. Nuestra tercera aportación obstruye la comunicación entre las dos personas y la potencial resolución de sus asuntos. Una implicación para la que no hemos sido invitados o una interferencia en una disputa se denomina triangulación. De forma similar, criticar de forma compulsiva el comportamiento de alguien con o a otra persona es una forma sutil de triangulación. La madurez emocional es una actitud que busca más allá de los defectos del carácter de las personas entendiendo que éstos son contagiosos y que detenerse en los defectos de otros hace que los absorbamos. Tenemos una actitud fraternal y respetuosa hacia los demás mediante la cual nos enfocamos en su potencial más elevado y sus cualidades espirituales originales. No reaccionamos a lo que dicen las personas o a su tono de voz, no nos atrapamos o influenciamos por sus insinuaciones sino que mantenemos nuestro auto-respeto. No actuamos en base a rumores sin revisar primero la fuente. También evitamos la contra-transferencia, que es la compulsión a obtener una sensación de poder al escuchar sobre los problemas o debilidades de otras personas. Esto es una adicción. Cuando somos emocionalmente maduros, escuchamos sobre los problemas de una persona con compasión y sin el deseo de dar consejo o arreglarlos.



Sabio porque permite el desarrollo individual; sería un cambio radical en la forma de establecer las relaciones sociales. De hecho muchos trabajos se terminarían.
Cariños